sábado, 11 de septiembre de 2010

Introducción

Orígenes del cuento erótico.

Cuento viene del latín compŭtus que quiere decir, cuenta y hace referencia al hecho de llevar un cómputo de los acontecimientos. Es así que disponemos de los cuentos de aventuras, policiales o de detectives, de ciencia-ficción o de anticipación y los de carácter dramático. También, los cuentos de fantasía o maravillosos, fantásticos, ilustrados, infantiles o de hadas; a los que hay que agregarles, los cuentos poéticos, de terror o de horror, de miedo y de fantasmas. En este orden de cosas, el cuento erótico no sería algo que merece ser computado, contado o relatado. La razón hasta ahora ha reposado en una serie de prejuicios ligados a la sexualidad y el erotismo en su conjunto. Se supone implícitamente, que los acontecimientos ligados a las vivencias personales de índole sexual, no son material contable y existirían por ende, un conjunto de experiencias propias que no se cuentan, no se dicen, ni relatan y que cuando se expresan, carecen de valor estético o artístico.

El mero esteticismo por un lado y por el otro, el afán de contar lo que otros están dispuestos a oír, o consideran que es tema que puede contarse, condujo a un concepto limitado de lo que es relatar cosas. Así, hay regiones enteras de la vida humana que han sido relegadas a la comunicación personal de boca a oreja, porque no se las considera un motivo válido para transmitir lo íntimo y no se les da un alcance de recreación artística y cultural.

Hubo que esperar al surgimiento del psicoanálisis freudiano, para que se descubriera ese "continente" que nadie quiere explorar y las cuestiones íntimas de carácter sexual comenzaran a formar parte de lo que se puede y se debe comunicar. En el psicoanálisis el terapeuta es el receptor de esa zona ignorada y si bien es falso que cierta índole de vivencias tengan que ser necesariamente material clínico, significó un gran avance el hecho de que gracias a Sigmund Freud un territorio enorme de nuestras vidas pudiera ser expresado, comunicado, contado. Sin embargo, pese al enorme mérito que tiene haber desproscrito la intimidad, la clínica por la clínica en sí condujo al olvido de que el arte puede y debe ser el depositario de ese continente oculto, como lo son las vivencias más íntimas de nuestra vida sexual.

El cuento erótico, como cualquier otro relato breve, se origina en una tensión interna que conduce a expresar algo real o imaginario que se quiere transmitir a otro. No escapa a las ponderables de cualquier otro cuento, aunque tiene sus particularidades especiales que le son propias. Si se lo piensa fríamente, no tiene nada que envidiarle a la construcción de cualquier relato contable y en el plano de la técnica cuentística puede someterse al más estricto rigor purista y salir victorioso en su objetivo. Esto es así, porque contar cosas hunde sus raíces en el proceso comunicativo básico que el ser humano tiene para vivir en sociedad.

El cuento en general se origina en una necesidad humana esencial; comunicarse con el otro. Lo sabe bien el vendedor que recorre extensas zonas ofreciendo un producto o haciendo un reparto. El cliente cuando entra en confianza cuenta cosas y no queda bien escuchar sin tener a cambio nada que contar. La habilidad estriba en decir algo que tenga interés como para ser relatado, hacerlo en forma breve e intencionalmente dirigida a un objetivo, cerrar la comunicación de un modo amistoso y concretar la venta. Aquí, no importa si el cuento es real o imaginario, lo que interesa es que logre llamar la atención y mantener un interés. Se ha dicho, no sin razón, que un vendedor de autos, más que de automovilismo tiene que tener la capacidad de escuchar de un psicólogo y destrezas expositivas de cuentista, porque las automotoras a lo que más se parecen es a un consultorio psicológico.

Si se lo piensa detenidamente, esa es en gran parte la trayectoria real de la humanidad: la historia del relato hablado. Cuando se busca especificar con precisión técnica en qué consiste el cuento y en qué no, cuál debe ser la metodología que le da el rasgo característico al relato breve, se suele perder de vista este hecho básico: No importa la extensión del relato en sí, ni el estilo de comunicación utilizado, lo que interesa es que eso que se comunica tenga un interés para ser escuchado por otro. Esto le da al cuentista una ventaja sobre la narrativa literaria. Mientras el escritor de novelas debe esperar al juicio del lector para retroalimentar su comunicación y hacer los consiguientes ajustes, el cuentista alcanza la retroalimentación de su mensaje en el preciso instante en que inicia el contacto. Así, por ejemplo, Felisberto Hernández escribía sus cuentos vendiendo medias de un lugar a otro. Muchas de sus más grandes creaciones nacieron cuando se sentaba en un café a escribir, luego de un agitado día, recorriendo puerta a puerta una ciudad.

El cuento erótico en particular, si bien no escapa a las ponderables generales del proceso de contar, tiene su particularidad propia. Surge de una tensión entre la realidad y la fantasía. Es una conversación interior, en dónde ambas cosas conviven, dialogan y se comunican. Así tenemos en su variedad de temas, que tanto los deseos insatisfechos, la realización de un morbo, las experiencias "reales" o las fantasías que se quisieran llevar a la realidad, se juntan y forman una totalidad. Hasta ahora no ha sido, más allá de la clínica analítica, material que se pueda o deba contar. Las únicas historias que se han aceptado como cuentos eróticos han sido exclusivamente, las de infidelidad.

En lo que va del último período, gracias a Internet, fue tomando forma este nuevo género, que hoy sorprende por la cantidad enorme de cultores que tiene y también, por la subcultura que ha podido desarrollar en la vastedad de temas distintos que se pueden expresar, tanto por escrito, como en forma oral.

Para tener una idea, según Marqueze, el dueño de la página Web http://www.marqueze.net/:"El relato más leído del mes, puede rondar las 70 u 80.000 lecturas (personas diferentes). De media, suelo tener unos 20.000 lectores diarios. Además, ellos siguen produciendo los textos a un ritmo muy elevado. Recibo 20 relatos diarios y publico 10. Suelo censurar un 25% de los relatos porque no entran en la política editorial y otro 25% por baja calidad.".

Hay que considerar que es un género que desde 1999 a la fecha fue avanzando en forma creciente y que ha creado su propio tipo de lector y de escritor y que a su vez existen foros en dónde se discute y delibera sobre la técnica utilizada.

La pregunta que muchos nos hemos formulado radica en cómo pudo surgir una necesidad de esa índole, al punto de convertirse por su temática en la dinamizadora de los cambios técnicos y las innovaciones que Internet cada día nos ofrece.

Si se tiene en cuenta que la palabra sexo significa el 60% de lo que a nivel mundial se pone en un buscador, se puede entender que la necesidad está creada por sí sola y si lo que es material contable se maneja con todas las variedades de la sexualidad, es indudable que previo al nacimiento del cuento erótico, ya preexistía dicha necesidad. Si a eso se agrega que el cuentista internetista no tiene pretensiones de autor, sino que firma con un seudónimo y lo que hace lo realiza porque simplemente, le satisface colaborar en dichas páginas, es evidente entonces, que estamos en presencia de un rubro que ha de seguir creciendo, porque canaliza necesidades de expresión y comunicación de mucha gente.

***

Si se lo observa al cuento erótico desde el punto de vista terapéutico, no nos puede extrañar hoy en día que forme parte de un post grado en sexología y que muchos de los buenos cuentos estén escritos por profesionales en esta disciplina. La razón es muy simple; dicho género viene a llenar el vacío generado por la ausencia en nuestro tiempo de, lo que fue en su momento, la sexología motivada.

El cuento es una forma, tanto de plantear una problemática personal ‑expresarla de una manera que se torne aceptable a la conciencia de quien escribe- como de satisfacer un deseo irrealizable. Se origina en la misma fuente interior de donde surge el material onírico, la fantasía y la imaginación y tiene un valor comunicativo que devela la personalidad de quien lo escribe. Sin duda, ha sido una de las limitaciones más grandes en nuestra comprensión del ser humano, el hecho de ignorar las cosas que cada uno fantasea en su intimidad. Al obviar ese aspecto, damos por supuesto cuestiones que no lo están. En principio es algo que asusta, porque no bien se levanta el velo nos encontramos con un mundo totalmente desconocido; hombres que están desesperados y tienen que ingeniárselas para que su esposa realice el amor con otro, deseo de sexo explícito con un familiar o en forma más aceptable para el individuo, con la madre del amigo o la secretaria del padre. Mujeres que fantasean con el amigo del hijo, hombres que cuando ven a otro en lo primero que piensan es si a su esposa le ha a resultar atractivo y se lo presenta contento, admirando los brazos de hierro forjados en un gimnasio. Son en su mayoría deseos mórbidos reprimidos, pero muchas veces están a flor de piel; suelen ser aspectos que lo excitan, lo inhiben, y le dan celos, todo junto a la vez y que movilizan un trasfondo bisexual, pero sin que esté planteado de un modo explícito.

Habría al respecto en este sentido una psicología diferencial por sexo de lo erótico: Por ejemplo, la masturbación masculina no es un tema excitante, en cambio sí lo es la femenina y si se realiza entre dos mujeres, lo es aún más. El hecho de que una señora respetable haga el amor con un criado, que también mantiene relaciones con el hijo, no es erótico, en cambio que los hermanos y el padre tengan relaciones con la misma empleada doméstica es erótico. Lo que está indicando el carácter pulsional de lo que se considera estimulante para la imaginación, porque es un hecho de que no todas las combinaciones probables tienen la misma posibilidad de agradar.

Si se observa al respecto cuáles son los cuentos más leídos, vemos que por lejos llevan las de ganar los de carácter filial y esta es una de las claves más importantes para entender la psicología sexual de los cuentos eróticos en Internet: Lo que moviliza el trasfondo de todos los deseos sexuales reprimidos es el triángulo familiar y su constelación de anhelos mudos infantiles. Internet suele ser el vehiculo para la realización de fantasías, que son de muy difícil concreción en nuestras vidas.

Características del relato.

El cuento erótico es un género histórico, que a través de los siglos ha tenido y mantenido un público adicto y voraz.

Es un hecho que influye en la sensibilidad y tiende a formar con el tiempo el tipo de lector que necesita.

Así como el cuento clásico es la historia de un hecho que tiene indudable importancia, el erótico encuentra su validez en lo que significa la vivencia para el individuo que lo escribe. Así como Georges Politzer, en su Crítica de los fundamentos de la psicología (1927), sostenía que la personalidad se construye sobre un relato y veía en el escenario dramático, el retorno al proceso original del pensamiento, podríamos sostener que en realidad es el cuento el responsable de la formación y estructuración de la personalidad básica. La acción humana se sostiene, porque el hombre tiene un relato interior, con el que se exterioriza y comunica.

Lo que ningún cuento hace es describir por el mero hecho de satisfacer un estilo de decir las cosas, pero esa diferencia con la narrativa literaria, no es el dato central para entender su característica.

El predominio del cuentista sobre sus personajes que es justamente, lo que se traduce, tanto en tensión, como en intensidad, en el cuento erótico internetista es de carácter autobiográfico. El cuento interesa y mantiene la tensión del relato, por ser una situación de vida que a uno en lo personal le ocurrió. La intensidad es lo que el escritor tiene para decir lo que a él le aconteció aquella vez y la tensión está dada por la distancia entre lo que él quería inicialmente, y luego –como no queriendo, pero queriendo- le sucede efectivamente.

Lo fundamental es mantener viva la atención del lector y por tanto, sostener sin caídas la tensión, que es la fuerza interior con que el episodio se va desarrollando.

La manera normal de iniciar un cuento fue siempre el “había una vez” o “érase una vez”.

Esa corta frase tenía —y tiene aún en la gente común— un valor casi mágico; ella sola bastaba para llamar la atención de los que escuchaban al cuentista.

El cuento erótico autobiográfico, en cambio tiene otras maneras de iniciar el relato. Así leemos en http://www.todorelatos.com/relato/17653/, de Diana y Miguel: "Era sábado por la noche. Me despertó un fuerte dolor de estómago. Escuche en el antejardín de mi casa un par de voces, masculinas y femeninas conversando en voz muy baja; con mucho cuidado me asomé por un lado de la ventana y vi que se trataba de una vecina mía que estaba sentada en el muro del antejardín de mi casa con su novio. Me sorprendió, pues una pareja como a la una de la madrugada en un antejardín no es normal.". A partir de aquí lo que nos ha de contar, no sabemos a ciencia cierta si ocurrió o es una pura invención, pero es algo que pudo haber sucedido y además, encierra otra posibilidad; invita al lector a contar cosas él también.

También existe la manera de iniciar el cuento, presentándose primero y diciendo quién se es. Por ejemplo: " Esta es una historia que me paso al inicio de mi etapa profesional como abogado quedándome marcada para toda la vida.

Recién recibido y con ganas de progresar rápidamente me dirijo a una zona de mi país muy pujante favorecida por el turismo y los capitales extranjeros, tuve que convencer a mi esposa que trabajaba muy bien remunerada en la clínica de cirugía plástica de su padre y hermanos para afrontar este nuevo reto ya que sería un desafiO que nos podía salir muy bien o perderlo todo.". Leemos en Intercambio en época de crisis, de escriba111, en http://www.todorelatos.com/relato/51267/ .

El cuento se inicia con el protagonista en acción, física o psicológica, pero en acción; el principio no se encuentra a mucha distancia del meollo mismo del cuento, a fin de evitar que el lector se canse. Éste ya sabe intuitivamente, sobre qué asuntos estriba lo que viene. Por ejemplo: "Saltó del coche impaciente como una fiera que hubiera permanecido demasiado tiempo encerrada. El viento jugó con su pelo prisionero hasta que ella lo liberó. Mientras yo la observaba derrochar esa energía que no podía dejar de admirar, corriendo de un lado a otro. Abría sus brazos y dejaba que el viento, como un amante invisible, bailara con ella.

Se detuvo bruscamente, de espaldas a mí, a una docena de pasos. Me preguntó si creía que alguien podría vernos. Ignoró, supongo, mi positiva respuesta. Pues al girarse, el viento jugaba con su abierta camisa y acariciaba sus pechos, todavía contenidos en el negro y sexy sujetador" escribe cifu79 en Salvaje, publicado en http://www.todorelatos.com/relato/53838/.

Como se puede apreciar el cuentista erótico estudia y practica sin descanso la entrada del cuento, porque es en la primera fase donde está el encanto de un buen cuento; es lo que determina el ritmo y la tensión de la pieza en su totalidad.

Un cuento que se inicia con interés casi siempre termina bien. La razón es muy simple: El autor queda comprometido consigo mismo a sostener el nivel de su creación a la altura en que la inició.

Hay una sola manera de empezar un cuento con acierto: despertando de golpe el interés del lector. "Su olor quedaba en los libros. Ella se sentaba siempre en la misma mesa, estudiando... O haciendo como que estudiaba.

Entraba siempre a las nueve y veinte de la mañana por la puerta principal de la biblioteca. Siempre llevaba un pañuelo en el pelo, y solía llevar largas faldas hippies y camisetas de asillas. Solía irse directamente a su silla, dejaba libros y blocs sobre la mesa y se paseaba entre las estanterías, buscando distraída algún libro.

Yo la miraba desde mi escritorio de bibliotecario. Era guapa, hermosa en un sentido poco convencional, con una figura delicada pero firme que hacía resurgir en mí un fuego que llevaba desde hace mucho tiempo enterrado.

Me fijaba en los libros que su mano iba rozando mientras caminaba por entre las estanterías, y después pasaba yo, impregnándome de la excitante y profunda esencia que quedaba sobre las tapas. A veces ella se llevaba un libro a su mesa y lo dejaba ahí, cuando se iba. Me las arreglaba para ser yo -y no mis compañeros- el que recogía ese libro y lo devolvía a su lugar, emborrachándome con el olor de sus manos entre las páginas. ¡Cómo deseaba sentir aquellas manos sobre mí!

Decidí empezar a hacerme notar. A veces, cuando ella recorría con la mirada los títulos de una estantería, sus ojos se encontraban con los míos al otro lado. Yo le sonreía leve, casi poéticamente.", leemos en http://www.todorelatos.com/relato/53391/ de x666x, titulado En la biblioteca. El relato como se puede apreciar pone desde el comienzo una tensión conflictiva, el encuentro con la otra persona, su abordaje y aceptación.

Iniciar bien el relato y conducirlo hacia su conclusión sin un desvío, sin un tema colateral, sin apartarse del objetivo: he ahí en pocas palabras la esencia de la técnica del cuento erótico.

Como todo cuento el premio de llegar al objetivo está en su propia realización.

La primera tarea que el cuentista erótico se impone es el distinguir con precisión cuál hecho puede ser tema de su cuento.

Habiendo dado con el hecho, debe aislarlo del conjunto de acontecimientos en el que estaba inicialmente enrabado, limpiarlo de todas aquellas cosas que son accesorias, hasta dejarlo libre de todo cuanto no sea la expresión propia de su asunto, que será expresado con minuciosidad. El cuento es un solo y exclusivo tema específico.

Una vez que el tema esta aislado, la manera de comunicar los contenidos es enteramente libre y está sujeta a la pura libertad expresiva del cuentista. Eso se puede hacer, con el lenguaje que a él le sea habitual o connatural, en forma directa o indirecta. Lo que importa es la dirección del mensaje y su finalidad.

El cuentista erótico sabe de antemano a dónde quiere llevarnos con su historia y nosotros como lectores suponemos claramente a dónde va. El cuento es erótico no porque nos hable explícitamente de sexo –cosa que hará minuciosamente más adelante‑ sino porque despierta la atención expectante del lector sobre aquellas cosas que forman parte de sus vivencias cotidianas y que constituyen ese gran conjunto de experiencias de vida, que todos tenemos, basadas en situaciones que pudieron ser y al final no fueron. Esta es una característica importante que los relatos tienen: ponen de manifiesto que lo más importante no es lo que pasó y sucedió, sino cómo fue posible que eso ocurriera, qué caminos se tomaron, de qué manera se fueron disponiendo los hechos, cómo se fue dando el acercamiento, hasta llegar a lo que ya sabemos que ha de darse. De esta forma, el núcleo de la vivencia, no le es extraña al lector, porque nace de las mismas realidades que cotidianamente vive; lo que suscita el interés y despierta un tipo particular de atención, como lo es la expectante, radica en la capacidad de contar la manera en que a él se le va dando la relación.

La afluencia constante que todo cuento debe tener para no detener el curso de la acción, sin desviarse de su único y exclusivo tema, en el cuento erótico está dada, no por lo que ha de ocurrir al final, sino por el camino que nos muestra, por la ventana de oportunidad que se abrió para el que relata y por los recursos que la vida nos ofrece y no solemos tener generalmente en cuenta.

Hay que tener en consideración aquí, que una de las cosas más conflictivas entre las personas es precisamente, el encuentro, el acercamiento, el contacto. Internet –que sin duda es algo maravilloso‑ puso al descubierto una de las dificultades mayores entre los individuos, como lo es la disponibilidad para conocer a otros y comunicarse. Siendo una vía de conexión que nos contacta con cualquiera, en cualquier lugar del mundo, sin embargo, también es una forma de incomunicación, que pone de manifiesto no solo el deseo de amor y contacto, de afecto y consideración, sino también, una realidad humana poco entendida, como lo es la necesidad de odiar; tema este que no está suficientemente analizado en la psicología contemporánea.

La capacidad para entablar relaciones personales –no virtuales‑ es lo complejo, porque supone dejar a un lado nuestros gustos y preferencias, valores y criterios y estar dispuestos a integrar al otro a nuestro mundo interior.

El cuento erótico lo que en verdad realiza es la enseñanza de formas de relación y posibilidades nuevas de acción personal, que se desprenden de vivencias y experiencias enteramente conocidas por cada uno. Eso es lo que le da el carácter convincente y creíble a un relato, del que no importa si es realidad o fantasía, verdad o mentira, lo que interesa es la capacidad de ampliar nuestros horizontes en la vida cotidiana.

Diversas expresiones del género.

Hay muchas páginas en la Web dedicadas al cuento erótico y existen también, profesionales que se dedican a realizarlos y cobran por esa tarea. Este es un hecho que está indicando que el cuento erótico está haciendo en un breve período de tiempo un proceso similar al de la literatura en el siglo XIX cuando deja de ser un hobby personal y escribir se vuelve una profesión.

Entre las expresiones que vemos –fundamentalmente en http://www.marqueze.net/, que es la pionera, y en http /‑ tenemos un abanico bastante amplio –tanto en el relato escrito, como en el hablado‑ en lo que hace a las diferentes inclinaciones sexuales.

Las categorías son: Amor filial, (Relatos sobre sexo en familia e incesto: primas, tíos, hermanas, madres, padres y demás); Autosatisfacción (autoerotismo, masturbación); Bisexuales (Cuentos eróticos en dónde intervienen ambas preferencias); Confesiones (Aventuras sexuales que pocos se atreven a confesar); Control Mental (Historias sobre el control psicológico sobre el cuerpo); Dominación (Temas de sexo con amos y sumisas sexuales); Entrevistas (Reportajes a los autores y también información general sobre relatos eróticos); Erotismo y Amor (Relatos donde destaca principalmente el erotismo, amor y pasión sobre otros aspectos); Fantasías eróticas; Fetichismo; Gay; Grandes Relatos (Los largos relatos de historias increíbles); Grandes Series (Historias que continúan y tienen muchas partes); Heterosexuales (Cuentos eróticos de contenido heterosexual: hombre – mujer); con dos variantes al respecto, los de la Hetero‑infidelidad ( Historias de adulterio) y los Hetero-Primera Vez (Narraciones de las primeras experiencias sexuales de hombres y mujeres); Intercambios de pareja; Interracial (Sexo entre personas de distintas razas); Lésbicos; Microrelatos (Historias muy breves para los impacientes); No consentido (Narraciones eróticas que cuentan historias sobre sexo no consentido, como ser violaciones, engaños, chantajes y similares); Orgías (Historias de sexo grupal, también llamado Gang Bag); Otros (Textos que no tienen cabida en las otras categorías); Parodias (Casos reales o ficticios pero con un final divertido); Poesía Erótica (Erotismo en verso); Sadomasoquismo (Dolor mezclado con sexo, cuero, cadenas y mucho más); Sexo Anal; Sexo con Maduras (Aventuras con mujeres expertas en temas sexuales); Sexo con Maduros (Historias de sexo con hombres veteranos); Sexo Oral (Felaciones, mamadas y todo tipo de sexo oral); Sexo Virtual (Cyber-sexo por Internet, chats y demás); Textos de Risa (Cosas graciosas, con muy buenos toques de humor); Textos educativos (Temas de sexología); Transexuales (Para los que sienten otro sexo); Tríos (Relaciones triangulares HMH o bien MHM); Voyerismo y Exhibicionismo (Tanto para los que son de mirar como de mostrarse) y Zoofilia (Relaciones con animales).

Si observamos el nivel de popularidad que cada rubro específico tiene, manejándonos solamente con TodoRelatos vemos que se disponen de la siguiente manera:

TEMA

RELATOS

Amor filial

6466

Gays

5968

Hetero: General

5052

Hetero: Infidelidad

3196

Dominación

2850

Confesiones

2255

Orgías

1823

No Consentido

1717

Sexo con maduras

1454

Lésbicos

1396

Fantasías Eróticas

1363

Grandes Series

1315

Hetero: Primera vez

1257

Transexuales

1072

Otros Textos

1027

Poesía Eróticas

821

Parodias

813

Voyerismo

780

Grandes Cuentos

777

Zoofilia

769

Intercambios

732

Tríos

705

Sadomasoquismo

672

Erotismo y Amor

573

Micro relatos

573

Autosatisfacción

555

Fetichismo

553

Sexo Virtual

455

Sexo Anal

403

Sexo con maduros

400

Textos de risa

389

Textos educativos

374

Bisexuales

359

Sexo Oral

316

Control Mental

234

Interraciales

179

Entrevistas

164

Lo que está indicando una clara preferencia por el sexo entre familiares y el erotismo gay. Recién en un tercer lugar estaría dada la preferencia heterosexual y en un cuarto la infidelidad hombre‑mujer.

No se disponen de iguales datos con respecto al marqueze.net, pero por reciente reportaje, Marqueze sostenía que el relato filial es el más leído de todos.

El género como se puede apreciar abarca un abanico muy grande de inclinaciones y globalmente considerado, estaría mostrando un cierto perfil de lector y de escritor, o de lector-escritor.

Expresivo de las manifestaciones que le son inherentes a este género sería también la forma de titular los relatos. "La ensalada con mi hermana", "Familia perdida", "Mi dulce Tía Susana", "Mama solo quería nuestra felicidad", "Mi hermano me inició siendo muy niña", "Me sedujo mi yerno", "Familia desconcertante", son representativos de los temas ligados al amor filial. "El novio de mi hermana", "El padre de mi vecino", "Casado y con un deseo frustrado", "Sexo con camioneros", serían propios de la preferencia masculina homosexual. En cambio de la heterosexual tenemos títulos así: "El tamaño sí importa", "Cristina, una mujer muy ardiente", "La dulce profesora", "Fin de semana en la disco", "Servicio Doméstico".

En los de hetero‑infidelidad tenemos títulos como: "Laura se confiesa", "Marina, infiel consentida", "Al fin conseguí a mi cuñada", "Enseñando a mi jefa", "La fantasía de mi esposa", "Demasiado tímida para oponerse".

En lo atinente a los de dominación, títulos como: "A los pies de mi ama Miryam", "Mis vivencias como sumisa", "La sumisa que hay en mi" o "Planificar es un placer" son propios de dicha inclinación.

Confesiones tiene cuentos del tipo: "Seducción en el trabajo", "Una noche calurosa", "Un buen despertar", "Una noche de fiesta", "Deseos en pareja".

Orgías abarca un espectro bastante amplio que va desde títulos como "Fantasía en el cine porno", "Cómo me hice adicta al sexo", "Más que un trío", puesto que es un espectro de posibilidades que abarca cualquier combinación.

No Consentido entra en un terreno riesgoso con títulos como: "Violada en el interrogatorio", "La venganza del Señor Oscuro", o "Gracias al padre, estuve con la hija y la madre".

Sexo con Maduras va de "La madre de mi mejor amigo", "Mi aventura con Viviana", hasta "Buenos días, señor Sofía".

Lésbicos cuenta con títulos como: "En la playa", "Con cuatro besos te me entregaste", "Entre amigas" o "La profesora de piano".

Fantasías eróticas tiene temas como: "Ensueño", "Una fantasía hecha realidad", "Sorpresas inesperadas" o "La Camarera".

Grandes Series tiene cosas como "Soy una esclava" en cinco partes, Devoradora en siete, o "Doña Miriam, el arte de la voracidad", en dos.

En hetero: Primera vez, "Las chicas del colegio", "El comienzo", "Placer, solo placer", son algunas de sus expresiones.

Transexuales tiene cosas curiosas como "Cómo convertí a mi esposo en travestí", en cinco partes, "Conocí a Maruca" o "Encontré mi alma gemela".

Otros Textos es un espectro más propio del cuento clásico que no encuentra en este contexto la manera de aflorar: "Hoy daría yo la vida por olvidarte para siempre", "Desde que te conocí", "Tan cerca y tan lejos".

Poesía Eróticas como "El beso", "Piel con piel", "Sólo mírame una vez".

Parodias como "Compañeras de juego", o "Harry Potter y el sendero prohibido".

Voyerismo con títulos propios como "Lo vi todo sin querer", "El placer de mostrar y de ver", "Un día en la playa" o "Una provocación dulce y sensual".

Grandes Cuentos no se queda atrás con títulos como: "Empezó violándome", "Mi alumna y yo" o "La visita".

Zoofilia con temas como "Pervertida por mi perro Dufy", "Después de jugar con Terry" o "A mi me gustan mucho los perros".

Intercambios cuenta con títulos de este tipo: "Me sorprendió mi mujer", "Cómo festejar tu cumpleaños" o "La discoteca de intercambio".

Tríos con sus temas como "Trabajando horas extra", "Una noche distinta" o "El chico que salvó mi matrimonio".

Sadomasoquismo con "El torturador" o "Mi gatita". Erotismo y Amor con "Segunda oportunidad" o "Usos de mi cuerpo", Micro relatos con "El deseo", "Sudor", "Con ese traje". Autosatisfacción con "Aprendí gracias a mis amigos" o "Mi primer campamento". Fetichismo con "A los pies de Alicia" o "Café, tabaco y medias negras". Sexo Virtual con "Una webcam muy especial" o "Humillada y emputecida vía Internet".

Con respecto al sexo anal títulos como "Sólo por detrás", "Noche de sorpresas" o "La primera de la clase", le son representativas.

Bisexuales con su títulos como "Mi despertar sexual", "Cuando llega el final", o "Si mi amiga se enterara" lo caracterizan y definen.

Esta enorme profusión de cuentos, concebido desde cada inclinación sexual, se podría decir que es lo novedoso de este nuevo e incipiente género cuentístico que se caracteriza por abrir ventanas de oportunidad en toda la variedad en que se pueda concebir la sexualidad humana.

Estructura y función del relato.

El panorama que hemos visto permite descubrir que efectivamente no existe una sola manera de contar y que cada individuo debe esforzarse por alcanzar su propia forma de expresarse. También nos ayuda a observar que el cuentista de un relato muy breve y picante se vale de una estructura y funciones de lenguaje como cualquier otro que narra una historia. Lo más importante de todo es observar que las palabras en su concatenación causal no son en sí, propiamente dicho, lo verdaderamente esencial, sino que ellas toman cuerpo en el esqueleto general del cuento.

Toda persona que se dispone a contar algo, sea o no un profesional, ejecuta un conjunto de operaciones: selecciona el relato, estructura conscientemente las circunstancias que lo componen a la par que va articulando las imágenes y emociones que son propias de lo que está narrando y, finalmente, las recrea imaginariamente para ofrecerlas luego a su "público"; al tipo de lector a quien quiere dirigirse.

Este proceso se puede ejemplificar del siguiente modo:

A) Seleccionar el relato.

B) Estructurarlo.

C) Evocar y recrear imaginariamente las acciones y las circunstancias en las que ellas tienen un lugar tanto temporal como espacial.

D) Escribirlo siguiendo un hilo en dónde lo importante es la acción misma.

Obviamente que es difícil dar reglas y normas para escribir, porque todo depende de los deseos, expectativas y circunstancias personales que el cuentista tiene planteadas. La selección de un tema depende tanto de las características del público a quien va dirigido (edad, ocupación, motivaciones culturales, perfil y demás), como así de los intereses propios del narrador y del tema concreto que quiere comunicar.

Lo primero que se recomienda al respecto consiste en elegir un relato que, en primer lugar, le guste y le interese a uno mismo; que lo sienta y lo atraiga. Si falta ese aspecto previo, la narración es hueca, vacía, sin nada que decir, le falta la resonancia interior necesaria para imprimirle al texto su encanto, su "sabor" a lo vivido.

Seleccionar el relato adecuado al público con quien se va a compartir, supone tomar en cuenta la potencial capacidad de ese público para elaborar simbólicamente las imágenes, ideas, conceptos y situaciones que se van a poner en acción. Ello implica pensar en la experiencia de vida y la manera de reaccionar del lector que uno tiene en la imaginación. Se recomienda por eso hacer de cuenta que alguien a quien queremos dirigirnos nos está viendo y mirando. Ese lector imaginario, al que va dirigido el relato, es el que ayuda a seguir el hilo y la coherencia interna de lo que estamos diciendo. Imaginarse que se tiene un lector delante, e intentar acoplar los aspectos del lenguaje no verbal (una mirada cordial, un gesto de advertencia, un movimiento de manos), es lo que permite acercarnos a la comunicación con cualquier lector que comparta el tema. Poner en un escrito aquello que se quiere expresar supone la preocupación constante por saber hacerse entender. El destinatario como figura presente en nuestra imaginación, es lo que ayuda a poner los elementos necesarios para escribir con fluidez. Como decía Jacques Lacan: "El deseo es esencialmente 'deseo del deseo del Otro'" y en el caso del cuento erótico no está en juego exclusivamente el deseo del Otro, sino el goce del Otro.

Una cuestión, también, importante para escribir con armonía y darle al modo elocutivo propio prolijidad expresiva, limpieza conceptual y fluidez es acostumbrarse a leer en voz alta lo que se acaba de escribir. Si nuestro oído no tiene objeciones que hacer a lo que decimos, quiere decir que estamos haciendo las cosas de un modo adecuado para nosotros. No hay que perder de vista que ese texto al primero que tiene que agradarle es a quien lo hizo. Lo que el escritor tiene que aprender a analizar con detenimiento y técnica depuradora no es tanto lo que otros escriben y dicen, sino lo que él se pone a realizar. Estudiar a otros, corregirlos, criticarlos y tratar de ver como hicieron y lo lograron es una tarea que desgasta y no suele dar frutos inmediatos. Por el contrario, lo más probable es que acabe generando –o degenerando‑ un hipercriticismo paralizante e inhibidor. Analizarse a uno mismo –el ritmo, las inflexiones elocutivas, el tono, la expresividad‑ es no solo la forma más atinada de utilizar con provecho la capacidad crítica para depurar y limpiar un texto, sino la manera más adecuada para volverse auto consciente de los propios dispositivos internos que se disparan al escribir.

Un concepto importante es escoger aquellos que son ricos en acciones más que en descripciones o reflexiones subjetivas. Pero esto, obviamente, es de aplicación muy relativa, porque depende del tema y de la manera propia de expresarse por escrito.

El material con el cual el narrador escribe el relato y genera imágenes, como así la proyección que se recrea en quien lee el texto, vienen de un "archivo personal" de vivencias, imágenes y emociones, relativamente antiguas, en parte concientes, en cierta medidas inconcientes, que fueron escuchadas, vividas o leídas, que se vieron en alguna foto o en películas y que se asocian y fusionan, concentran, condensan o desplazan y se van modificando en función del suceso real que la origina. Todo esto proviene de la propia experiencia del individuo en cuestión. Puede asumir diversas formas: anécdotas, historias, chistes, confidencias y demás. Puede ser real, imaginaria o una combinación entre ambas, lo que importa es que la estructura general del desarrollo y su dinámica interna le den credibilidad. Escribir cuentos es un trabajo imaginario de evocación creadora y el lector rara vez se da cuenta de eso. El trabajo sobre sí mismo estriba, justamente, en estimular el desarrollo de esta capacidad de recrear a partir de la evocación del material imaginario, así como enriquecer el archivo propio a partir de experiencias y observaciones.

La credibilidad viene tanto por el hecho de que los personajes lo son, como de que lo que sucede es posible, de modo que las acciones parezcan inevitablemente guiadas por la forma de ser de los protagonistas. Si bien es cierto que no interesa a los efectos del relato la descripción de los personajes, lo que la acción debe develar son las motivaciones, los gustos, los miedos y demás. Desde el punto de vista del cuentista la psicología que interesa no es, precisamente la descriptiva y tipológica –que el cuentista debe conocer para él, no para el lector‑ sino la psicología de la motivación, la reactividad y la actitud de un individuo en situación.

La capacidad de estructurar un tema suele iniciarse en un cómodo y escueto boceto acerca de lo ocurrido en las circunstancias en cuestión. A medida que ampliamos el esqueleto del tema hasta darle forma definitiva y tenemos terminada su estructura comenzamos a priorizar las funciones que son relevantes para el tema. Estructura y función es, finalmente, igual a la morfología: la forma es la clave de un cuento porque es lo que unifica el esqueleto con su cuerpo y le da "presencia". Luego viene la parte de "vestirlo" y "peinarlo" al relato, pero eso suele ser generalmente una cuestión de correctores o de aquellas personas que nos brindan una opinión y una crítica que es de recibo y que ayuda a depurarlo y a pulirlo.

En este sentido conviene tener en cuenta lo siguiente: La tendencia de quien gusta del cuento –cualquiera sea el tipo de relato‑ es a sobrevalorar la función y el estilo. Al principiante le llama la atención, "lo bien escrito que está" y cautivado por el modo de decir y expresarse, pierde noción de la estructura general y su armazón. Dicho en forma más técnica, la función del texto no le permite ver su estructura y su esqueleto y se da el caso de quienes leen muchísimos cuentos y siguen sin ser capaces de escribir uno propio. Están los que incluso llegan a creer que se necesita un "don" especial, algo que se trae de nacimiento.

Las funciones que se sobre ordenan a la estructura de un relato son las que les dan cuerpo al texto y definen su forma; el modo de expresión propio del autor. Estilo, decía Pierre Giraud, en La Estilística, 1960 es el arte de conjugar el verbo, no tiene más misterio que eso. Lo importante es la estructura formada por las ideas directrices y que entroncan en el caso del cuento, en una sola preocupación: ¿Qué ocurrió? ¿Qué sucede? ¿Que es lo que viene?

No existe una manera de narrar pre‑establecida; el tema, el público y la forma personal de sentirlo son quienes buscan su camino adecuado, su creación.

Lo que distingue al relato es el tiempo corto de algo que ocurrió y merece ser contado, por lo cual dispone de un solo argumento, dos o tres caracteres principales y un escenario. Si la historia se va de esa exigencia temporal, entonces entramos en el terreno de la novela corta o larga.

La dinámica interna y la fluidez de un relato escrito vienen del hecho de que una historia cuando un tema nos interesa realmente y significa mucho para el autor, se "escribe sola", es algo que se va cayendo por su propio peso, por el simple hecho de poner la premisas y llegar a sus consecuentes. Es el principio de unidad, construcción, énfasis en el desarrollo central y vigoroso efecto final, el secreto fundamental del cuento como relato breve y conciso, como pieza de relojería. Es lo que hace que se sienta un impulso a corregirlo una vez terminado. Pocas veces un relato comienza siendo como Minerva, que según los griegos había salido perfecta de la cabeza de Venus. Suele ser el curso propio que el tema adopta, quien escapa a las ponderables de lo que inicialmente se pensaba y exige luego retoques de forma y de fondo.

Para entender en forma gráfica y explícita la gran diferencia entre el cuento y la narrativa literaria el ejemplo sería este: La misma distancia que existe entre una creación plástica minuciosamente pintada y su boceto es la que hay entre el cuento y la novela. El pintor renacentista previo al proceso de pintar un gran cuadro realizaba en primera instancia un boceto chico. El impresionismo descubre que el boceto es, a todos los efectos, un único y exclusivo cuadro y la creación plástica concluida del renacentista, en realidad, son muchas pinturas en una. ¡Para que pintar varias obras en una sola y mostrar minuciosamente las manos, los pies, la cara, los brazos e incluso el paisaje de fondo, si lo que importa es la primera impresión, eso que el boceto supo captar de entrada! Con el cuento acontece lo mismo y un buen ejercicio práctico para empezar a escribir es sintetizar novelas, concentrarlas y condensarlas. Allí dónde el narrador escribió 360 páginas, resumirlas en 5 carillas es un buen ejercicio intelectual. Si esa síntesis contiene lo esencial que debe ser contado de la novela, entonces estamos en presencia de un perfecto cuento, propiamente dicho. Así como la novela puede convertirse en guión cinematográfico y éste en novela, también es dable llevarla a la forma breve de un cuento. A su vez –tema que luego veremos más adelante‑ el cuento puede convertirse en guión de películas para televisión.

Es la brevedad quien exige una extrema economía y una máxima eficacia de recursos. Demanda que los acontecimientos estén planteados en pequeñas partes instantáneas y expresados de manera muy concentrada.

Con respecto a esto conviene tener en cuenta que la brevedad que caracteriza al cuento no es del carácter que hace a la concisión periodística, caracterizada por ir llenando casilleros pre‑establecidos: Qué, quién, cuándo, cómo y dónde, ni es tampoco del tipo "navaja de Ockham" que caracteriza a una forma de escribir en filosofía en dónde no debe existir ni una palabra de más ni una de menos.

La brevedad consiste en que las ideas sean claras y distintas, se expresen en oraciones simples y sugerentes y la estructura del relato esté gobernada por la dinámica de los acontecimientos. Por eso es difícil escribir cuentos.

La dirección intencional del cuento.

El cuento en general y con más razón el erótico tiene una dirección, un objetivo y una finalidad.

A fin de no ser esquemático –el cuento suele ser reacio a todo esquematismo‑ y decir: planteo o presentación, desarrollo o exposición y conclusión o remate final‑ es mejor visualizarlo como una flecha lanzada con fuerza hacia un objetivo determinado. Existe, en este caso, una fuerza impulsora que mueve y desencadena la acción, una curva logarítmica que sigue un curso propio y determinado, y un lugar específico a dónde termina llegando.

Esto significa que tan importante como iniciarlo es saber concluirlo. Finales como: "Desde entonces hemos tenido otros encuentros de ese tipo sin miedos y seguros de lo que sentimos. ", leemos en http://www.marqueze.net/relatos/relatos903/2-mejor_int.html, titulado Con dos es mejor o quedamos "tratando de descansar para poder continuar durante el resto de la noche, que en realidad recién comenzaba y que todavía tenía muchas horas para nosotros.", leemos en Un trío para mi esposa, de Jorge, en http://www.todorelatos.com/relato/20433/ o "Lo he repetido varias veces con José y Tomás a solas y con los dos a la vez. Ahora sólo falta que también se anime Alberto para que todos los compañeros de mi marido se me hayan entregado" , leemos en Compañeros de mi marido, firmado como Anónimo, en http://www.perucaliente.com/relatoseroticos/33-Companeros_de_mi_marido.html, son finales que indican un tema concluido.

Terminaciones como: "Pero lo más divertido del asunto fue que el cornudo de mi marido se creyó que él era el culpable de todos los morados y chupetones que tenia mi cuerpo, y me colmó de atenciones durante toda la luna de miel. Sólo lamento no haber podido ver las caras que pusieron sus tres amigos cuando regresamos al pueblo y él fue pregonando a los cuatro vientos las asombrosas hazañas que realizó en nuestra noche de boda" leemos en http://www.alrincon.com/historias/ver.php?id=723, titulado Los Mellizos (I: Noche de bodas), son entendibles dentro del esquema general del tema que abordan y le permiten oficiar de remate a lo que se cuenta con sabor a algo vivido; es también una manera de despedirse del lector.

De este modo, estamos ante terminaciones que anuncian no solo el remate del relato, sino que sobreentienden la pérdida de la inocencia y la ingenuidad, ya que el lector ahora dispone de una nueva información de lo que sucede.

Aquí hay un aspecto interesante en la manera de cerrar el relato erótico.

El cuento clásico –el infantil‑ tiene un remate específico del tipo:

o Colorín colorado este cuento se ha acabado.

o Y entonces el gallo cantó y este cuento se terminó.

o Y este cuento se acabó.

o Y virulento, virulento, este cuento se lo llevó el viento.

o Y vivieron felices y comieron perdices.

El cuento erótico, en cambio, debe trascender esa situación, no puede ser ingenuo y allí radica su dificultad. El relato puede ser malicioso, agresivo, pícaro, mordaz, divertido, gracioso, cínico, morboso, obsesivo o dicharachero, pero no puede ser iluso o tonto porque entonces es cualquier cosa menos erótico.

Por ejemplo, tanto en los cuentos en los que se basaba Alfred Hitchcock, como así en cuanta escena de amor había en sus películas, siempre la relación sexual daba la impresión, al aparecer la filmación de lejos, que era una pelea entre dos personas. Para este brillante director cinematográfico, amor y agresión eran aspectos, que si se los filma a distancia son casi iguales.

En el caso del cuento erótico no se trata de que aparezca una agresividad contenida en el relato, o una conflictividad determinada pero, evidentemente, no puede carecer de cierto nivel de trasgresión de una resistencia.

La forma de concluir, también es transgresora dado que debe posibilitar el cierre placentero de una relación que exige traspasar el pudor y entrar en la intimidad. Cerrar el tema es una cuestión tan importante como escribirlo: " Desde entonces no nos hemos vuelto a ver, pero guardaremos el recuerdo de ese día para siempre." escribe Lydia, en Algo más que un beso, publicado en http://www.marqueze.net/relatos/relatos801/masque-beso.html, o concluir con el tan extendido, como popular: "Pero esto es para contarlo otro día.".

Se ha dicho que la mejor estrategia para escribir un relato es concebir diferentes comienzos y distintos finales, puesto que inicio y fin deben cerrar como cóncavo y convexo. Lo que importa es el planteo en su desarrollo y una vez que se encuentra concluido y abarca las acciones fundamentales que se quieren contar es solo cuestión de estudiar su inicio y conclusión. En el caso de no encontrar una armonía entre ambas cosas, lo mejor entonces es intentar otro relato, porque el que se ha concebido no da ni con el valle de dónde partir, ni con el pico en dónde terminar. Prever diferentes aperturas y distintos remates es tan importante como tener algo interesante para plantear a la consideración del lector.

Una gran sexóloga colombiana que escribe cuentos en TodoRelatos y que firma como Horny, nos da un ejemplo acabado de lo que es darle armonía desde el inicio al fin a un tema cualquiera. Así, podemos leer en http://www.todorelatos.com/relato/14122/:

Título: Una tarde húmeda.

Inicio: "Mi esposo y yo entramos a la casa completamente mojados, de la cabeza a los pies, por causa del tremendo aguacero que ese día caía en la Sabana. Agitados, pero felices, por el pequeño trote que habíamos tenido que emprender unas cuadras atrás, comenzamos a despojarnos de nuestra ropa, la cual dejamos tirada por ahí.".

Fin: "Su miembro se encontró de nuevo flácido y él se acostó completamente agotado. Me acosté a su lado con el consolador aún puesto en mi trasero. Al fin y al cabo, daba lo mismo sacarlo que dejarlo puesto… hasta que en un momento me decidí por esto último, para que mi cola se fuera acostumbrando a estas visitas. En ese momento, decidí que practicaría a diario el sexo por atrás con mi aparato, y así poder estar preparada para una verga de verdad y carnosa de 17 centímetros, que ahora tengo en la mira…. ".

El desarrollo, la incitación de Alejandro a practicar el sexo anal y sus pormenores pueden ser completamente secundarios, si les falta el clima del comienzo en una tarde húmeda, tropical y lluviosa y el final insinuando que un consolador es el equivalente a otro miembro viril en el hogar. A todos los efectos, dos penes es lo que el sexo anal viene, en el fondo, a sugerir. Leyendo solamente esos dos momentos, no se precisa conocer minuciosamente el planteo, el argumento y su desarrollo: Que la introducción y el cese del relato cierren con congruencia es lo que está expresando una armonía de conjunto, de carácter total, en lo que se cuenta y convierte, por ende, en secundaria la importancia del tema en sí.

De esta forma, la dirección intencional del relato encuentra su acabamiento y lo clausura, porque el desenlace al empujar el cuento hacia adelante, nos dice que ella tomó una decisión que le permite prepararse para lo que ahora comienza a tener "en la mira".

Otro ejemplo, tomado de la misma escritora y publicado en http://www.todorelatos.com/relato/20778/ sería este:

Título: Tormenta de lava.

Inicio: "Ángelo y yo fuimos a acampar a un lugar hermoso cerca de Bogotá pero lejos de su mundanal ruido. Era delicioso respirar el aire puro, el olor a hierba salvaje y fresca y más aún, el olor de su piel. Este hombre tenía una exótica mezcla que me fascinaba, un revuelto muy bien repartido de ternura y madurez que hacía que tuviera deseos de conocerlo cada vez más y al mismo tiempo, de abrirme a él para mostrarle la mujer que hay dentro de mí.

Para poder pasar la noche fuera de casa sin problema, le había dicho a mi esposo que tenía una 'reunión de solo mujeres' en casa de una amiga y sin mayores explicaciones me fui. Por suerte, él siempre ha confiado mucho en mí.".

Fin: "Se incorporó de nuevo para acostarse a mi lado. Le di la espalda y me penetró de nuevo en esa posición. Coloqué mi pierna sobre las suyas y él me abrazó desde atrás; esta vez una mano tratando de acariciar mis dos senos a la vez y la otra estimulando mi clítoris. Mi trasero se pegaba a su abdomen, chocaba con él. Ángelo me embestía una y otra vez con su boca pegada a mi oreja susurrándome cosas incoherentes. Uno de mis brazos tomó su cabeza y seguimos así pegados hasta el final; hasta que su calor me invadió; hasta que él también perdió el control a mi lado y lo disfrutó como nunca.".

Es evidente que podría haber finalizado de otra forma y decir, por ejemplo, como en tantos cuentos de infidelidad ‑volví a casa y mi marido dormía un sueño profundo, tan profundo como el placer que yo sentía‑ o podría terminar el cuento con un escape de carácter irónico ‑nunca más lo volví a ver, ni supe tampoco en donde poderlo encontrar‑ o bien una posibilidad de consumación sería decir que ese día llegó muy cansada y tuvo la dicha de que el marido le preparara al despertarse el desayuno. Pero no es ese el objetivo buscado por una mujer caracterizada por su amplitud, sino más bien la captación de ese instante fugaz; un momento único y especial que, ella y su amante, disfrutan "como nunca".

Es así que, la dirección intencional del relato acaba, sin necesidad de empujar el cuento hacia adelante.

De esta forma, esa instantánea y pasajera sensación interior de dicha que la infidelidad conlleva, ya es la realización del relato.